Mendoza; domingo, 19 de febrero de 2017, 13:51 hs

Cerro Arco

Desde el Gran Mendoza se lo puede ver, recostado hacia el norte de las estribaciones cordilleranas. No hay modo de equivocarse: es el Arco, lo conocemos por las antenas de televisión que se encaraman en su cúspide, porque tiene la forma de un arco en tensión y porque es parte de nuestra identidad urbana. Sin embargo, pocos saben que el Arco puede entregarnos mucho más que una bonita postal autóctona: un sendero de tierra, que llega hasta la cima, nos invita a transitarlo, a sentir el viento montañés en las mejillas, a codearnos con las águilas en su vuelo manso, y admirar la ciudad desde un sitio inesperado.

Sin necesidad de recurrir a equipos o entrenamientos sofisticados, ni de disponer de varios días para la expedición, el Cerro Arco ofrece una serie de actividades deportivas que pueden realizarse en cualquier época del año. Para sacarle el jugo a este paseo hay diversas opciones que puede intentar (algunas sin costo).

Ir al pie. En principio, y para comenzar cualquier actividad que usted se proponga en el Arco, llegar hasta la base del cerro es muy fácil. El camino, aunque es de tierra, está en buen estado y se conecta con el circuito de El Challao (ver croquis). Se lo puede recorrer caminando o con cualquier tipo de vehículo (son sólo 2 kms.). Es posible estacionar el auto al llegar al punto donde comienza el trayecto de montaña y dejarlo allí sin que corra ningún peligro (está prohibido pasar con vehículos privados más allá de la tranquera que se encuentra al pie del cerro).

Hacer camino al andar. Una de las actividades más divertidas es la de llegar hasta la cima caminando. Todos los miembros de la familia pueden anotarse en esta aventura, hasta los más chicos (a partir de 5 años y vigilancia de los padres). No hacen falta más que un par de zapatillas cómodas y ropa adecuada a la estación.

Durante el verano, es imprescindible llevar gorro y protector solar. Tampoco se olvide la cámara fotográfica: la vista desde la cúspide es verdaderamente impactante. En el puesto ubicado al pie del cerro -llamado Puerta de la Quebrada- venden agua mineral y gaseosas. Tenga en cuenta que en la cima no hay agua y que, aunque fácil, el esfuerzo de ascender caminando requiere mucha hidratación.

El tiempo promedio que tarda una persona en hacer la ruta de ascenso y descenso, sin entrenamiento previo, es de tres horas y media: dos al subir y una y media al bajar. El premio mayor es la impresionante vista a la que se accede al arribar al sitio desde donde despegan los parapentes.

Volar, volar. Los más osados también tienen su espacio de recreación en el Arco: hablamos de los parapentes. Es, en este cerro, un deporte que puede practicarse todos los días del año (menos en aquellos en que corre el Zonda), debido a sus aptitudes para el vuelo.

No hace falta ser un experto ni tener equipos. Hay una excursión especialmente preparada para aquellos que deseen saborear el vértigo de las alturas, para luego planear como las aves. La Escuela de Vuelo Libre Mendoza Parapente, tiene una expedición que consta, primero, en la ascensión en vehículos 4x4, para luego bautizarse con un vuelo en "tandem o biplaza"; es decir, en un parapente con dos asientos: uno para el instructor y otro para el aficionado. Para acceder a esta travesía inigualable sólo debe conectarse con Alejandro Pissinatto, el instructor de Mendoza Parapente (al 155566570 - 4268424).

El precio de la aventura es de $110, por persona, y dura unas 4 horas (incluye el recorrido hasta la cima en vehículos 4x4, el instructor, los equipos, y el traslado hasta el hotel si se trata de un turista).

Escalar sobre ruedas. Para los fanáticos del ciclismo de esfuerzo, el Cerro Arco es un verdadero desafío. Requiere de un gran entrenamiento y habilidad en la conducción de la mountain bike, dado que el descenso es muy abrupto. Se trata de una actividad deportiva de alta performance, no recomendable para los novatos. De todas maneras, si insiste en la hazaña, puede intentar la subida y hacer los últimos metros caminando junto a su bicicleta. En la bajada se recomienda controlar los frenos y extremar los cuidados en caso de no tener mayor experiencia.

Los horarios. Son muy flexibles. Si elige una ascensión en bicicleta o caminando, durante el verano conviene comenzar la travesía temprano, para evitar que el sol nos juegue una mala pasada. En invierno se puede subir cerca del mediodía o a la siesta.

Si lo que pretende es hacer la excursión en 4x4 y luego un vuelo en biplaza, hay salidas a las 8.30, 14.30, 16.30 y 18.