Laguna Niña Encantada
Esta bellísima laguna de Malargüe ha sido siempre una
inagotable fuente de inspiración para la imaginación
popular de la zona, que rodea de misterio el lugar. Rocas basálticas
negras, propias de los procesos volcánicos, hacen de mágico
marco a su lecho, poblado por una enorme variedad de especies
ictícolas.
Avanzando por la vieja
ruta de tierra, 7 kms. al noroeste de las termas de Los Molles, nos
encontramos con la
laguna de la Niña Encantada. Rodeada
de restos de lava volcánica, este lugar de singular belleza,
ha dado pie a una serie de ritos y leyendas de diversa índole.
La
acumulación
de lava volcánica que circunda la laguna proviene de unos
cráteres que se encuentran hacia el norte. Éstos
hicieron erupción en épocas geológicas recientes
derramando el material incandescente sobre el curso de un arroyo que
alimentaba la laguna. Aparentemente es el mismo que continúa
corriendo por debajo de la maza de piedra y aporta el líquido
cristalino al espejo de agua, que desborda por su costado este sobre
el río Salado.
En el lugar hay un
microclima que ha permitido el desarrollo de una abundante
vegetación. Así, en determinadas épocas, podemos
disfrutar de una interesante gama de flores. Las aves han encontrado
refugio para sus nidos en los huecos de las paredes rocosas y
revolotean sobre las azuladas aguas constantemente, mientras entre
las algas se pasean tranquilamente las hermosas truchas, que saltan a
la superficie cuando tienen a su alcance algún insecto.
Dentro de este marco de
perfección que ha elaborado la naturaleza se desarrollan,
además, las
leyendas de la Niña Encantada.
La
primera cuenta que hace mucho tiempo estas llanuras junto a la
cordillera estaban habitadas por pueblos pacíficos; pero
también llegaban hasta ellas algunos
pehuenches,
pueblo sumamente aguerrido que siempre buscaba imponer sus
condiciones. Luego de varios parlamentos se convino unir en
casamiento a Elcha, la bella hija del cacique pacífico, con el
hijo del jefe de los
pehuenches.
Todo parecía encaminarse bien, pero la princesa de la tribu
estaba enamorada de un joven de su tribu y con él decidieron
escapar. Huyeron y cuando se aproximaban a la laguna por la parte mas
alta y viendo que los perseguían para hacerles pagar con su
vida la afrenta y que no podrían escapar se confundieron en un
abrazo y se arrojaron a las heladas aguas. Justo llegaban los
perseguidores con la bruja de la tribu al frente y en ese preciso
instante se produjo un rayo que alcanzó a la bruja y la
convirtió en roca, imagen que perdura hasta nuestros días
en lo alto de la montaña. Se cuenta que desde entonces, en las
noches de luna, aparece reflejada en las límpidas aguas la
imagen de Elcha, que sale a reencontrarse con su amado, haciendo
prevalecer el amor por sobre todas las imposiciones caprichosas de
las sociedades y es por eso que los lugareños bautizaron así
a la laguna..
Existe
otra versión
de la leyenda que dice que había tribus cuyos caciques
eran enemigos. La hija de uno de los jefes se enamoró de un
indio de la otra tribu y ambos fueron separados. Al ver su amor
frustrado, la india lloraba desconsoladamente en la laguna hasta que
se convirtió en piedra.
También se cuenta
otra historia relacionada con sirenas de las cuales Dios
castigó a una convirtiéndola en piedra, a orilla de la
laguna.
Y otra sobre un chileno jugador que vendió su
alma al diablo; pero cuando el pacto iba a cumplirse (de noche, al
borde de la laguna) engañó al Diablo y se quedó
con todo.
Opinion de usuarios de esta nota
el lugar es alucinante,de una belleza extraordinaria. ...
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