Mendoza; miércoles, 23 de abril de 2014, 06:12 hs

Uspallata

Entre las montañas un oasis de verde, magia e historia. Enclavado en el Cordón del Plata y surcado por el Río Mendoza y los arroyos San Alberto y Uspallata, este valle siempre pareció arrancado de otra geografía: un lugar con mucha vegetación de un verde intenso y con la seguridad de que todos los días, aunque llueva, después habrá un sol radiante.

El Valle de Uspallata está ubicado entre los 1900 y 2500 metros de altura sobre el nivel del mar y a 100 kilómetros de Mendoza. Por años, fue sólo zona de paso, donde los viajeros paraban a comer o a descansar hasta el otro día para seguir camino a Chile o hacia Mendoza. Hoy, en cambio, nos brinda todas las posibilidades para practicar turismo aventura y vacacional, pesca, trekking, caminatas, cabalgatas y tours fotográficos. Y así, visitan el Valle año a año numerosos turistas del país y del extranjero (sobre todo franceses, españoles, estadounidenses e italianos), solos, en pareja o en familia y de todas las edades.

Podemos observar en esta zona panoramas de altas cumbres nevadas en la cordillera de los Andes, destacándose la blancura perenne de la cordillera del Tigre. Hay, además, hermosas alamedas que bordean los arroyos cristalinos y una forestación típica de alta montaña. Este armonioso espectáculo maravilla también a quienes van de paso, ya que es ruta obligada para viajar a Chile y muchos de los que tienen al Aconcagua como destino final deciden parar en el Valle y se quedan a recorrer su villa y sus interesantes paisajes cordilleranos.

En la Villa de Uspallata encontraremos todos los servicios y comodidades, incluyendo comercios, alquiler de equipos para esquí, estaciones de servicio y bancos. En el poblado hay cinco hoteles habilitados, tres camping, tres empresas que alquilan cabañas y hosterías. En los restaurantes se puede comer parrilladas, chivos, empanadas y comidas típicas. A esto se suma la movida nocturna en los dos pubs del centro y la confitería con bowling y salas de juego del Gran Hotel Uspallata, de estructura normanda. Además, el poblado del Valle no es escaso y destaca por su calidez.

En este valle se puede hacer turismo de tipo histórico cultural, ya que ha tenido participación de importancia histórica en la campaña Sanmartiniana, cuando concentraron aquí dos ejércitos antes del cruce de Los Andes, y porque fue posta en la época del virreinato. Está prendiendo mucho en el turismo la curiosidad por conocer lugares históricos y culturales, sobre todo las rutas sanmartinianas y los que recibieron la influencia incaica, como el cerro Tunduqueral, donde se pueden encontrar pe troglifos plasmados por los huarpes hace aproximadamente 800 años (entre ellos mapas de regiones o de las rutas del inca en sus conquistas). Los especialistas apuntan que ése fue un lugar sagrado donde se juntaban con los diaguitas y mapuches. Los indígenas entraban en trance a partir de sustancias alucinógenas y de esta manera eran capaces de curar o de adquirir conocimientos. Y no son pocos los que encuentran que aún hoy Uspallata es “un lugar mágico” y se acercan interesados por cuestiones esotéricas o relativas a la energía que allí fluye.

También se puede hacer turismo aventura , minero y ecológico. El cerro Siete Colores, el bosque de Darwin, el acceso a las Bóvedas (construcción de fines del siglo XVIII y patrimonio sanmartiniano), y las minas del Paramillo son sólo una parte de su riqueza natural. En sus arroyos se practica la pesca deportiva de truchas salmonadas y arco iris.

Y según los expertos, la geografía de la zona es ideal para hacer turismo aventura, porque presenta las dificultades que exigen los amantes del enduro, de las 4x4 y los safaris fotográficos (entre los que se ha sumado últimamente el de observación de estrellas, aprovechando el amplio y límpido cielo del Valle).