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Mendoza; viernes, 22 de agosto de 2014, 02:55 hs

Cristo Redentor

 El Cristo Redentor es uno de los íconos turísticos más importantes de Mendoza. El día 13 de marzo de 2004 se conmemoró el primer centenario de la inauguración de este imponente monumento, levantado algunos metros dentro del territorio argentino y símbolo de las relaciones bilaterales argentino-chilenas.

En la mañana del día 13 de marzo de 1904, los ministros de Relaciones Exteriores de Argentina y Chile, junto a otras autoridades civiles, eclesiásticas y militares, inauguraron este monumento que constituye un símbolo de amistad argentino-chilena. Por ello lleva una inscripción con parte de un mensaje de Pío XII, leído en la ocasión por el obispo de San Carlos, y que dice:

“ Se desplomarán primero estas montañas antes que chilenos y argentinos rompan la paz jurada al pie del Cristo Redentor”.

La obra fue realizada por el escultor argentino Mateo Alonso, pesa 4 toneladas y se encuentra emplazada en un paraje de singular belleza y grandes cumbres, a 4.000 m. de altura sobre el nivel del mar. Y fue por este mismo lugar por donde pasó en 1817 hacia Chile la División del Ejército Libertador (al mando del general Las Heras) en la Campaña de los Andes.

Sobre la erección de la centenaria estatua se tejieron varias versiones equivocadas que actualmente se difunden. Se habla, por ejemplo, de que el Cristo está hecho con el bronce de los cañones y armas del Ejército de los Andes. Cabe aclarar que las armas de ese ejército pasaron a Chile y al Perú y quedaron en gran parte en ese país. Son las placas colocadas en el pedestal de la estatua en 1904 las que son producto de la fundición que el Ejército Argentino realizó para la ocasión.

Pero la historia de este monumento no es por ello menos interesante. A principios del siglo XX, la tensión entre Chile y la Argentina crecía, y el fantasma de la guerra amenazaba con convertir a la cordillera de los Andes en un escenario sangriento. Las tropas de ambos países estaban preparadas para la contienda y algunas escaramuzas se iban produciendo ya en la frontera. En ese contexto la firma de un Tratado puso fin a años de conflictos y a una posible confrontación entre ambos países.

El papa de la época, León XIII, reclamaba una mayor devoción a la figura del Cristo Redentor, con motivo del fin del siglo XIX y comienzos del siguiente. Y en el patio del Colegio Lacordaire de Buenos Aires (de la orden de los dominicos) había una estatua que había sido mandada a hacer por el obispo de Cuyo en cumplimiento de este pedido. La presidenta de la "Asociación de Madres Cristianas", vio la oportunidad de relacionar el avance en las relaciones políticas de los dos estados con la iniciativa de la Iglesia y participó en las gestiones necesarias para trasladar el monumento a su ubicación actual.

En enero de 1904 comenzó la construcción del monumento. Las partes del Cristo Redentor fueron transportadas por el ferrocarril hasta Las Cuevas y, desde allí, llevadas en mulas hacia la cumbre y depositadas en el sitio en donde se emplazaría el monumento. En esos días se erigió el pedestal y se hicieron las presentaciones de esta obra que ocupó 100 obreros para su construcción. Posteriormente se realizó el descubrimiento de las dos placas que habían sido fundidas por el gobierno argentino en los arsenales del Ejército.

Desde su origen representa la fraternidad de estos dos pueblos vecinos, un reconocimiento al diálogo bilateral desarrollado bajo el amparo de la fe. Y en momentos como el presente, en que Chile y Argentina enfrentan el desafío de llevar a la práctica un serio proceso de integración (dada la salida natural que los puertos chilenos representan para las exportaciones argentinas al Pacífico y al Asia), es que el monumento crece en valor simbólico.